El reto de la paternidad: Estrategias para una paternidad resiliente

El pasado viernes 11 de noviembre celebramos en HIGEA un interesante taller en el que abordamos algunos de los aspectos clave de la crianza y los retos que su ejercicio ocasiona. Un estupendo grupo de asistencia nos brindó su participación y una tarde que valoramos como realmente positiva. GRACIAS POR VUESTRA ASISTENCIA, OS ESPERAMOS PRONTO.

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¿Qué límites debo poner para sentirme a gusto conmigo mismo y con mis hijos?

Si un niño ha tenido experiencia del respeto de los adultos por sus límites, aprende a respetar los límites de los demás, tras chocar unas cuantas veces contra ellos. Pero si los adultos no respetan los límites del niño, éste reacciona traspasando los límites de los demás o cerrándose y mostrándose autodestructivo.

Mensaje que a veces se transmite: “ Debes respetar los límites que te impongo, pero yo puedo pasar por encima de los tuyos”. Cuando las palabras y los hechos no se corresponden, los hechos son lo que queda más impreso en los niños.
Los sentimientos de los padres no pueden hacer daño a los hijos. Lo que daña son las palabras que acompañan. La vivencia de diferentes sentimientos les ayuda a desarrollar una relación positiva y realista con sus propios sentimientos.
Los niños pequeños expresan desde el comienzo sus propios deseos y sus necesidades en el mismo orden que los sienten. No imaginan que sus padres también tienen deseos y necesidades y que, en consecuencia, deben constantemente sopesar y confrontar una necesidad con otra.

ES NECESARIO DISTINGUIR ENTRE LO QUE DESEAN LOS NIÑOS Y LO QUE REALMENTE ES NECESARIO

La vivencia del conflicto es necesaria. No siempre se puede tener lo que se desea. La FRUSTRACIÓN ES UN COMPONENTE INDISPENSABLE DE TODO PROCESO DE APRENDIZAJE.

NO PODEMOS OLVIDAR QUE…

Los niños no son lo suficientemente maduros para asumir el liderazgo. Para los niños lo mejor es que decidan los adultos.
Es necesario tomar conciencia acerca de cuándo usar el poder, cómo asumir de manera constructiva la responsabilidad que ésta implica.
Los niños buscan límites, pero los buscan porque los desconocen. Cuando un niño no sabe cuáles son los límites de los padres se vuelve inseguro, completamente pasivo o hiperactivo y, en cualquier caso, se siente solo.

Los niños pequeños no conocen todavía los límites de sus padres o adultos encargados de su cuidado.
Aprenden a conocerlos solo con el paso del tiempo, chocando contra ellos.

De algunos de nuestros límites personales no podemos dar una explicación racional. Simplemente están ahí. Esto hace que a los niños les sea más difícil entenderlos, pero no respetarlos. Los niños respetan los límites no porque los padres sean capaces de justificarlos, sino porque respetan a la persona que los impone.

Os recomendamos el libro: ¡Aquí estoy! ¿Tú quién eres? Proximidad, respeto y límites entre adultos y niños

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