Dra Encarnación Hernández Pérez

Dra Encarnación Hernández Pérez Dra Encarnación Hernández Pérez

Aunque continúo formándome  (un profesional de la educación y/o de la psicología no debería dejar de hacerlo nunca) mi primera titulación fue Magisterio de Educación Especial. Sí, soy maestra y siento que no podría haber escogido una mejor profesión. Cuando acabas los estudios de Bachillerato con un 9.8 y dices a tus profesores del instituto que harás magisterio, recibes respuestas tales como “A los niños/as que los cuide otro” “¡Qué pena!”.

Afortunadamente y pese a las reprobaciones, comencé mis primeros pasos en la Universidad cursando magisterio. Finalizada la carrera, sentía que el mundo de la diversidad y las necesidades educativas me había calado tanto que debía seguir aprendiendo más y más. Me matriculé en Psicopedagogía. Tanto en Magisterio como en esta segunda titulación, me concedieron el Premio Extraordinario de fin de carrera. Me sentí muy afortunada por ser reconocida con una mención que había logrado gracias a mi pasión por la atención a la diversidad y que, salvo excepciones, no supuso un gran esfuerzo, pues devoraba los manuales, deseando saber cada vez más y no era consciente de las horas que dedicaba al estudio de los mismos.

Durante mis estudios de Psicopedagogía tuve la suerte (aunque al principio no lo creí así) de conocer a José Antonio Rabadán. Pese a un primer desencuentro por las preguntas de su examen, finalicé siendo su alumna interna. Desde aquel momento, comenzamos a trabajar juntos y, a día de hoy, es un apoyo incondicional en todos los proyectos que emprendo. Al haber comenzado a dar mis primeros pasos en el mundo de la investigación, decidí realizar la tesis doctoral. Compaginé los estudios de un máster en Investigación e Innovación en Educación Infantil y Primaria con el máster de Atención Temprana.

Fui becaria FPU (Formación del Profesorado Universitario) a lo largo de mis estudios de doctorado. Tras una gran cantidad de sinsabores conseguí finalizar mi tesis doctoral y pasar a ser Doctora en Educación (otra tonta con título).

Pese a mi profunda adhesión al mundo universitario, sentía que no podía reproducir los perfiles profesionales que tanto había criticado durante mi formación. Bajo ningún concepto me iba a convertir en una docente universitaria que “habla de niños/as sin haber trabajado, ni de lejos, con ellos”.

Gracias a la oportunidad que me ofreció José Antonio Rabadán, comencé a colaborar como Psicopedagoga en la Unidad de Salud Mental Infantil y Juvenil del Hospital Mesa del Castillo. Coincidió con la finalización de mis estudios de posgrado en Atención Temprana, por lo que junto con Jose (no sé cuál de los dos es más tenaz y soñador) acreditamos, pese a la sorpresa y desagrado de muchos, un centro de desarrollo infantil y atención temprana. Aunque la experiencia en el hospital fue muy enriquecedora y tuvimos la suerte de conocer a grandes profesionales, las exigencias cada vez mayores de “nuestros niños” nos obligaron a “independizarnos”. Nace así HIGEA, un sueño creado inicialmente junto a José Antonio y al que se han ido sumando profesionales que, a día de hoy, es una ilusionante y apasionante realidad.

Actualmente compagino la Dirección Técnica en el Centro de Desarrollo Infantil y Atención Temprana HIGEA con la docencia como profesora asociada en el Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación. Colaboro, así mismo, en la coordinación del Master de Dificultades de Aprendizaje y Trastornos de Conducta de la Universidad de Murcia

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